Thursday, March 08, 2007

Luz de la vida




Es esa luz que me guía, me lleva por este camino como faro puesto por alguien para que mis pasos no tropiecen y mi ruta no se pierda.

Sin ver la vereda sólo sigo esa luminosidad que avanza delante de mi y pareciera que evita deslumbrarme, la persigo como si fuera la última oportunidad de mi vida, como el trofeo por haber cumplido todas las reglas.

No sé exactamente qué es, qué la produce, dónde se genera y por qué a mí, pero la sigo sin pensar en un posible tropiezo, sin imaginarme que pudiera ser un espejismo.

Es la luz de mi vida. Apareció de pronto, sin aviso alguno, simplemente la vi delante de mí y comprendí que mi deber era seguirla, donde quiera que fuera, como quiera que fuera, a ciegas, sin analizar su contenido.

Es como una orden divina que se acata sin saber por qué.

A pesar de que la razón avisa siempre, pone las señales de alerta, seguiré el resplandor que me ha encaminado exactamente hasta el sitio donde hoy me encuentro, con todo lo logrado y lo perdido, con la experiencia de haber vivido hasta este momento feliz por haber seguido un camino que no estaba contemplado, mejor dicho, que alguien escogió para mí con la certeza de que se trataba de lo mejor, con esa seguridad de ser el elegido.

Veo la luz y le encuentro diferentes formas, distintos tamaños que me motivan a seguir adelante, a continuar por esa ruta trazada especialmente para mí. Tiene forma de mujer, de pasión desenfrenada, de bella sonrisa y penetrante mirada. Tiene la forma alabastrina que también pudo ver Agustín Lara, tiene el andar de aquel que huye para ser alcanzado, tiene forma de esperanza, de ilusión, de placer.

Pero también toma formas de angustia, de dolor en el alma, sobre todo cuando siento que las fuerzas se me acaban, cuando veo el camino solitario, cuando parte de mi necesita de alguien más para sentir la realidad, para saber que no es un sueño o una pesadilla eso que estoy viviendo, entonces su resplandor disminuye, su intensidad baja; es cuando asaltan las dudas.

Aún así, a pesar de que un viento de incertidumbre hace que esa flama se mueva con violencia para todos lados y amenace con apagarse, ahí está, sabiendo que detrás suyo, un corazón la sigue sin hacer preguntas.

En algunas ocasiones ha tomado un fiero color amarillo mientras crece en intensidad, eso ha sucedido cuando el coraje hace presa de mi y la injusticia se hace presente.

Pero todo ha pasado y vuelto a la normalidad.

A veces toma forma de sexo y el color de la luz es rojo intenso, brillantemente rojo, que se filtra entre las gotas de sudor y saliva, rojo que aviva las pupilas, que hace que la ropa estorbe y los sentidos se exacerben.

Por eso digo que esa luz es mi vida, en el futuro y en este presente que obliga a seguirla.

Supongo que todos tenemos esa guía luminosa, supongo también que algunos no la ven, otros la ignoran, unos más se deslumbrarían y otros tal vez estén indecisos para seguirla, tal vez tengan un camino bifurcado y su vida se llene de complicaciones.

Pero sin duda, todos tenemos algo que nos avisa sobre la ruta a seguir y es decisión de cada uno acatar el llamado.

Dicen que la vida da muchas vueltas y que a cada quien lo acomoda en su lugar; es decir, si al final de cuentas la vida misma sabe cuál es el sitio de cada uno, más vale ir obedeciendo cada una de las indicaciones que va dando en cada momento del proceso hacia la muerte.

Porque también dicen por ahí que, cuando el espíritu se desprende del cuerpo, debe seguir la luz, si no es así, el riesgo es penar y de penas está llena la vida.

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Friday, March 02, 2007

Una salida fácil

Hemos luchado por llegar al sitio donde actualmente nos encontramos, nos hemos esforzado a cambio de tener una satisfacción personal.
Siempre resulta gratificante poder decir: “¡Lo logré!”. Y más gratificante es, si ese logro es producto de un esfuerzo limpio, propio, que las ayudas recibidas fueron otorgadas con la voluntad de quien las dio y no arrebatadas a la mala.
Un logro alcanzado pasando por encima de otros no puede ser satisfactorio, aunque sea un sueño alcanzado, siempre habrá alguien que se quede con un mal sabor de boca, con una lastimadura, con la sensación de que se aprovecharon de su buena voluntad.
Pero, además de sentir algunas satisfacciones con nuestro esfuerzo, siempre queda una sensación como que no acabamos de llegar a donde queremos, como que otros se adelantan por medios poco recomendables, como que a la a la mala es mejor y fácil.
Es muy común escuchar comentarios sobre el triunfo de alguien, siempre se pone en duda la capacidad del triunfador para hacerlo limpiamente y se comienzan a urdir historias descabelladas en cuanto a lo que se tuvo que hacer para llegar al sitio logrado.
Nadie queda libre de ese procedimiento. Dicen que es común en los mexicanos.
También, nadie cree que alguien haya podido alcanzar sus metas limpiamente, siempre se pondrá en duda eso.
Pero, sin lugar a dudas, las capacidades existen y se ven.
No se pueden ocultar las habilidades de una persona que llega al éxito gracias a eso, que se enfoca y se prepara para lograr lo que quiere a través de su esfuerzo. Sin embargo, a pesar de ello, en este país se le satanizará.
Ejemplos hay muchos, de mexicanos que de plano decidieron irse del país, porque la vida se les hizo imposible aquí.
Pero hay muchos que reptan para alcanzar la cima. Que no les importa humillar o destruir a quien se atraviese en su camino, que no les importa de quien se trate.
Y se pueden ver, exitosos, gozando de comodidades, disfrutando de los placeres de la vida fácil, pues encontraron la forma de colocarse sin esfuerzo, aprovechándose del trabajo de otros, del dinero de otros, de las habilidades de otros.
A cambio, serán rastreros con aquellos de quienes dependa su bienestar, lo demás no importará. Se humillarán con el que paga y serán déspotas y crueles con quienes queden debajo de su posición.
Así, logran un equilibrio que les permite seguir con su modus operandi.
Es la lógica de los líderes sindicales que han operado por estos rumbos. Dicen defender los derechos de los trabajadores, pero los humillan al no recibirlos, los ningunean y los relegan, mientras que son dóciles y obedientes con el patrón a quien dicen enfrentarse por sus compañeros.
La suerte es que no son infalibles ni eternos. Siempre habrá alguien que les ponga un alto, finalmente son cobardes.
Hoy, que se pondera mucho el esfuerzo personal para poder salir de un atraso histórico de nuestro país, es importante que se vuelva al dar importancia a los valores éticos que se dejaron de lado en la enseñanza básica.
De pronto como que se olvidaron de algunos detalles que, al cultivarse se daba un encanto especial a las personas, el respeto se ha relajado y es muy fácil traicionar sin que se tenga el menor remordimiento.
Entre amigos y parejas, ese respeto se da y se quita como cualquier cosa, se cambia de bando sin miramiento alguno, sin importar todo lo que se hizo para que ese bando abandonado haya alcanzado un lugar especial, se deja de luchar por lo logrado y se abandona, ya no importa, ya no sirve, entonces se va a la basura; así no se consolida nada, no se echan raíces y se llevará una vida ‘light’, carente de fuerza, se pasará de proyecto en proyecto sin lograr nada firme, sin determinar exactamente qué es lo que se está buscando en la vida. Se involucrarán otros personajes, pero el criterio propio dependerá del que pague más y en cuanto deje de pagar, no habrá sustento y se buscará otro y otro y otro, sin lograr nada, aunque se esté lleno de riqueza.
No se consolidarán lazos de afecto con la familia, los hijos verán a un padre vacío y serán como él, vacíos.
La vida ‘light’ ha llegado para quedarse, sin tradiciones, sin arraigo, sin valores.
Vivir por vivir, sólo porque se tiene vida, sin objetivos. Persiguiendo quimeras impuestas por una cultura dominante, alejada de nuestra realidad.
Pero llega el momento en la vida de los humanos en que la soledad hace presencia, se siente ese vacio en el alma y se comienza a buscar un refugio. Una dieta para vivir más sano, una religión, algo que dé paz espiritual, cuando se tuvo la oportunidad de lograrlo paso a paso, a través de la vida misma, no se hizo; pero esa vida llena de altibajos, de felicidad y tristeza, de éxitos y fracasos, ese es el equilibrio.
Porque vivir siempre en la cumbre, sin haber escalado, se corre el riego de caer sin saber a donde se llegará, el riesgo es perder todo lo que se consiguió, quedarse sin nada, sin nadie.
Los pesares atacarán en medio de una soledad abrumadora, el peso de lo hecho será un martirio y como siempre, se buscará la salida fácil para dejar se sufrir.
Piénsalo; sin trabajo no hay éxito. “Eso” que te llenó de orgullo porque te resolvió el inmediato problema, no es éxito, éste requiere de todo un historial, de un proceso lento y hasta desesperante, de valores, de ética y, al final es una sensación de paz, de haber cumplido.

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Thursday, February 22, 2007

Hombre de bien


Cada mañana una nueva esperanza llega junto con el amanecer, los primeros rayos del sol traen consigo la ventaja de estar ante un día inédito, que se irá llenado con cada una de nuestras actividades y se debe tener cuidado de no llenarlo con rutinas aburridas.
Por eso, a partir de hoy digo que soy el ser más importante del día, el que tiene muchas cosas por hacer, quien tiene para sí solo el amanecer y para ir inventando las cosas que llenarán la historia de este día, que en alguna ocasión contarán los nietos, como la hazaña del héroe aquel que fundó su familia.
Hablar en primera persona será de ahora en adelante el pan diario, yo como centro del Universo, como único e irrepetible que se da a la tarea de construir la vida con todos los elementos que están ahí, para todos y que basta sólo con estirar la mano y tomarlos, porque así es la naturaleza, simple, pura y para todos.
Son los humanos quienes han complicado la simpleza de vivir, llenando de rutinas y obligaciones cada hora, cada día y los meses y los años y hemos atiborrado de problemas la existencia, como si esa fuera la misión de los hombres, complicar todo para parecer inteligentes y audaces, para sentirnos como los amos de la Creación, para llenarnos de presunción, de vanidad y orgullo.
Para presumir ante otros humanos los avances de la tecnología, esa con la que ahora me dirijo a todos, para revelar los secretos que la naturaleza nos ha dado, para utilizarlos en beneficio de la frivolidad y la banalidad.
Así estamos viviendo, creyendo que se puede vivir en paz y que hay cosas que tienen más valor que el dinero, el poderoso caballero que compra conciencias, dignidades y orgullos, valores puestos al mejor postor.
Por eso, soñador me dicen, iluso. Gente que no pasa más allá de sus ensoñaciones y que no produce más que problemas y deudas.
Soñador me han llamado. Vivo sumergido en palabras, ideas y proyectos inconclusos, pero llenando cada día mi espacio con la seguridad de vivir con tranquilidad.
Soy como la garza de Nervo que transita por el lodo sin manchar sus blancas plumas, como los versos tristes de Neruda ante la noche estrellada.
Cada paso va lleno de trabajo, esfuerzo sacado del hálito divino dado desde primer instante de mi existencia.
Mi rumbo es hacia la luz, que no se ve sino hasta el momento mismo de entregar cuentas finales, por eso procuro ir lo más ligero posible, sin lastres, sin cola exagerada, con mis logros bajo el brazo, con los daños causados a los demás, para que el gran Juez determine si he sido un hombre de bien.
También cargo heridas y cicatrices, golpes bajos, traiciones, magulladuras que se van recogiendo en el tránsito vivencial que, a pesar de los esfuerzos por hacer las cosas “bien”, otras voluntades decidieron entorpecer, lastimar, ofender… pues no vamos solos en esta aventura de vivir y de morir. Nos rodean los demás y entre ellos van quienes serán compañeros, amigos, enemigos, familiares; entre ellos se encuentra con quien se junta la simiente para contribuir a conservar esta especie de seres humanos.
Y muchos de esos seres señalan con índice de fuego, se erigen en jueces, en críticos implacables, en verdugos.
Decidirán sin consentimiento, que hacer con tu vida o como sacarte del camino, o como cerrarte los ojos.
También hay quien verá la forma de que se vaya bien, dan ayuda de todo tipo, ofrecen lo mejor de sí para que otro pueda vivir sin tanto sobresalto. Hay héroes y villanos, buenos y malos.
Y aquellos que muestran el camino e indican la ruta que dará bienestar total, son los imprescindibles que Bertold Brecht menciona.
Cada quien decide el rumbo que llevará durante el resto de su vida, todos queremos estar en el equipo de los triunfadores y pareciera que no hay espacio para todos. Cuando esa percepción cunde, es señal de peligro, pues quien así lo sienta comenzará a sembrar la semilla de la discordia, de la separación. Llamará a los valores negativos, esos que llenan de zozobra el alma y los hará sus aliados.
Y todo forma parte de la vida y nunca se pueden atender todos los frentes, así de pronto, aparece ante los ojos el ser que subyuga y no se le ve el veneno que mata.
Pero es la vida, vivirla es el gozo más grande que se haya dado a los hombres y mujeres.

Saturday, February 03, 2007

El tiempo acaba con todo

El tiempo se va comiendo todo, con calma, despacito, va dejando nada en los espacios donde pusimos la vida.
Ese sarcástico fenómeno que no se ve, pero aniquila para dar paso a lo nuevo, nuevo que desde su primer momento comenzará a sufrir la tortura del tiempo, el viejo tiempo, el de siempre, el que no perdona, el que va más allá de la voluntad de Dios.
Y es que cuando la vida comienza, se ve un inmenso camino recto que pareciera no tener fin; lo nuevo no siente su tránsito por el tiempo hasta notar que el ciclo termina y aquellos valores formados, construidos en el transcurso, deberán ser negociados en condiciones desventajosas.
Como una ironía, el tiempo da vueltas y regresa al punto de partida; pero el sitio no está ahí o no es el mismo.
De aquella necesidad de protección, de aquellos cuidados infantiles, dados con ternura e ilusiones, pasamos a ser independientes, a buscar un lugar en el mundo, a perseguir sueños, a sentirnos dueños del universo, a construir la vida propia, a justificar nuestra estancia en este lugar prestado.
Vamos dejando historia en el camino, se alcanza cierto grado de importancia, se toman en cuenta las opiniones y hasta consejos se dan; es decir, uno es necesario.
Hasta que las alas de los demás crecen, hasta que se sienten los dueños del universo, son independientes y salen solos a buscar su lugar en el mundo a construir su propia vida, a comerse el mundo de un solo bocado.
Ese tiempo que en un momento se nos hizo poco, de pronto cada minuto es tan largo, que se siente como el aire se acaba antes que los sesenta segundos.
En ese trance, muchos olvidamos prepararnos para dejar de ser eso y volver la vista a la calma.
Sin embargo, llegado el momento, buscaremos otra vez el regazo que nos dio calor y protección en los primeros instantes, es como una necesidad de los humanos, protección y cuidados en los extremos de la vida.
El tiempo nos envuelve poco a poco, cada día, como una gran serpiente va apretando sus anillos hasta hacer que la respiración se dificulte, que los pasos se hagan lentos, que la mirada sea débil...
Y nadie alrededor nota lo que está pasando, no se escuchan los gritos; los demás se fastidian con las quejas y las lágrimas son un recurso que no ayuda mucho.
Es el momento de estar solo y uno ha vivido sin saber, sin imaginar lo que puede ser la soledad, hasta que ella empieza a aparecer día a día ante nuestros ojos, en el rostro lleno de tiempo acumulado, esperando ver llegar a un hermano para recordar a mamá, pero jamás vendrá de visita.
Como consuelo queda el recuerdo de las grandes hazañas, de los momentos intensos y felices que nos tocó vivir, los amigos, las amigas, las canciones que ahora son antiguas pero que suenan a la juventud perdida.
El tiempo se va comiendo todo poco a poco, pero habemos muchos que tenemos la ilusión de que a nosotros jamás nos tocará, sentimos que la fuerza de nuestro cuerpo es eterna y la belleza física nos acompañará por siempre. Llegamos a creer que podemos comportarnos como niños o como adolescentes o como el mejor momentos de nuestra vida y nos olvidamos de rendir el tributo a la vida misma, de plantarnos con humildad y agradecer este maravilloso momento que nos prestaron para florecer, para ser útil, para ser protagonista.
Muchos despilfarramos el tiempo y luego, demasiado tarde, queremos vivir en el tiempo de los demás, como parásitos desfasados.
A pesar de que nos mandan dotados de todas las herramientas para comprender y disfrutar nuestro paso por este tiempo, nos empeñamos en creer que la vida de otros es la nuestra propia y así pasamos el tiempo hasta que llega el momento de rendirnos cuentas a nosotros mismos, de responder a nuestra propia conciencia y, entonces...

Sueño que vuelo


Surco mis espacios con la velocidad que indican mis sentidos, a pesar de la importancia del ámbito donde sobrevivo, dejo de lado obligaciones y me lanzo a la aventura; esa que no pruebo desde hace décadas y que fue la fiel compañera, dadora de experiencias y emociones grandes, dejando huellas en el cuerpo, cicatrices que son la muestra real de haber vivido intensamente.
Esta vida me ha tocado vivir, sin pedirla, sin buscarla, llena de sueños y esperanzas, de mentiras y verdades, de ilusiones y realidades duras y placenteras, paso a paso la he soportado y gozado.
No he tolerado grilletes ni rejas. Las jaulas quedaron eliminadas de mi forma de vivir, por eso siento que los pájaros y las nubes son mis aliados incondicionales.
El aire de las celdas es viciado, se enrarece con la rutina, se contamina y enmohece con las tradiciones, con las quejas y los dolores que genera el encierro; por eso salgo al viento y me monto en sus silbidos, que me lleve donde vaya, que me azote en las palmeras y me deje mojar en las olas del mar.
Esa fuerza que generan los árboles y las selvas, los ríos y las montañas nunca es igual en otro instante, cambia, es otra cada vez que respiro.
Vuelo. Mis alas están hechas de ganas, de voluntad férrea, se alimentan de sol y de estrellas, de rayos y tormentas y surcan velozmente todo lo que el universo cuenta, esa es la libertad, porque no se puede vivir esclavizado a otras voluntades, porque no se debe vivir la vida de otros, porque el mundo es mío, sólo tengo que estirar la mano y tomarlo y llevarlo donde mi corazón indique, esa es la libertad.
Dejo que mi cuerpo se llene de mundo, que el aroma de la selva penetre hasta las entrañas y estremezca las tripas y libere los poros de eso que transpiran los seres negativos y se queda en la piel como contagio maligno.
Dejo que alma se llene de cantos, de paisajes, de luces matutinas y vespertinas, que el sonido de los ríos me arrulle y el estruendo de las cascadas me despierte.
Dejo que mi vida entera se desparrame por todo lo escarpado de las cordilleras y se meta en las profundidades del planeta, que la oscuridad de la noche me enseñe los misterios y la luz de las mañanas muestre el esplendor de este mundo que me tocó vivir.
Sueño que vuelo. Aunque mi realidad indique que deba poner los pies en la tierra, y la sociedad me llene de responsabilidades, deberes y tareas diarias para ser “alguien” y tener “nombre” y “prestigio” y así poder ser “importante”, dándole valor a papeles, mientras las hojas del otoño se dejan llevar por la brisa para gozar de sus últimos momentos.
Sueño que vuelo, vuelo, voy por el aire, ese elemento invisible pero real, como la verdad que nadie ve pero que existe y duele.
Es mi escape.
Me elevo por encima de todo y observo todo desde otra perspectiva, una certidumbre de estar más allá de todo otorga una sensación de alegría, de embriaguez que me aleja, me pierde, me lleva por caminos que ningún mortal podrá seguir si no pone imaginación en su alma, por eso me llena de orgullo saber que puedo volar, remontar el viento para ver oler, probar y sentir más allá de lo humano y lo social, para dejar de ser un número, un empleado, un obrero, un agachado, sometido, esclavizado; para ser libre.Vuelo y las miradas ancladas a la realidad me llaman loco, irresponsable, desobligado; pero mi sangre corre a la velocidad de mis instintos y a pesar de ser uno más en este lugar de estadísticas, soy único, irrepetible y... ¡libre!

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Saturday, December 09, 2006

En busca de más ilusión

Cambiar, es lo que todos esperamos de nuestra pareja; pero no afrontamos que esperan lo mismo de nosotros.


Pudiste conocer a quien ahora te acompaña y quedar atrapado entre su personalidad, entonces decidiste que habías encontrado al amor de tu vida. Te subyugaba su conversación, los detalles te enloquecieron y sus caricias aún más.
Luego comenzaron a vivir juntos, a verse todo el día, todos los días. El encanto comenzó a desaparecer o, mejor dicho, a esconderse entre la rutina cotidiana, comenzaste a resaltar más los defectos o aquellas manías que no viste cuando la ilusión imperaba.
De pronto, subes en el nivel de importancia pequeños detalles de las costumbres que tu compañía trae desde el hogar paterno: que deja el baño mojado, que no acomoda su ropa sucia, que se ve mal sin peinarse en las mañanas, que ronca, que...
Y aquella conversación, las caricias y los detalles que te enloquecieron, se fueron.
¿Y qué has hecho para rescatarlos?
Pero te guardas tus comentarios; entonces comienza la falta de comunicación, prefieres guardar silencio ante esas cosillas que no te gustan, mientras la otra parte supone que todo está bien y continúa con su acostumbrada forma de ser.
¿Cómo se enterará de tus molestias si no le dices? ¿Piensas acaso que también hay reproches del otro lado o consideras perfecta tu conducta?
!No te engañes! No esperes que el otro cambie. Mientras tu esperas que cambie, tu pareja está esperando lo mismo de ti.
Porque pensar en lo que tu pareja espera de ti no es algo que tengas siempre presente, lo mejor es suponer que eres lo mejor que le pudo haber pasado, pero de allá hacia ti hay “cosas” que quisieras cambiar pero no te atreves a hablar.
¿Sientes temor de afrontar problemas cotidianos sin ayuda externa?, ¿Aceptas tener emociones y pensamientos negativos?, ¿Permites que tu pareja cumpla sus deseos, sin estar de acuerdo?, ¿Piensas qué el otro va cambiar, o que puedes modificarle los aspectos de la personalidad, que tanto te incomoda?, ¿Reprimes, cada día, algo para tu satisfacción personal, y permites que el otro lo realice?, ¿Eres siempre el que actúa para salvar la pareja de situaciones conflictivas, mientras el otro no actúa o no se preocupa?, ¿Sientes que tú eres quien desea mantener la pareja y el otro puede prescindir de ti?, ¿Te rodeas de personas inestables que nunca fomentan tu autoestima?, ¿Sientes miedo que te abandonen en cada relación que comienzas?, ¿Cuándo terminas una relación, comienzas en muy poco tiempo, otra?, ¿Temes a estar en soledad por mucho tiempo?
¿Sospechas que posiblemente tu pareja te engaña, pero no te animas a afrontarlo?
Si tus respuestas son afirmativas, ya debes comenzar a reflexionar sobre este momento de tu relación afectiva.
Porque simplemente puede ser una etapa que experimentas ahora, o puede ser el modelo de vínculo que siempre has mantenido.
Es decir, te relacionas con todos sólo por ‘encimita’ sin lograr profundizar en una relación que pudiera darte mucho, pero prefieres seguir como siempre, sin mayores complicaciones.
Pero en el fondo de tu ser admites que tus culpas, con la costumbre de callar las cosas que te duelen, silenciarás todo para seguir dando la imagen que te convirtió en la estrella que iluminó la vida de otro ser, ese que se empeñó en convertirte en su razón de ser, utilizando sus modos, los que su propia experiencia le dejó para ser lo que es y como es y que está con la seguridad de que todo va bien porque no recibe ningún reclamo.
Entonces supones, desde la clandestinidad de tu pensamiento, que lograrás sobrevivir con o sin ese personaje que te cautivó en el principio, permaneciendo a la espera de uno más que logre hacerte sonreír con la misma ilusión que logró quien ahora desechas.Fácil, sin complicaciones. Cualquiera lo puede hacer.

Saturday, December 02, 2006

¡No tienes derecho!

Alguna vez pasaste por este camino que hoy notas intransitable, la maleza lo ha cubierto y las piedras que antes sorteaste hoy te parecen demasiado grandes y filosas, como un insalvable obstáculo, como un enorme reto que te niegas a aceptar.
Hoy el destino te acomoda otra vez en la misma encrucijada donde comenzaste tu vida, hoy tienes la oportunidad de no cometer los errores que no viste la primera vez, un poco de reflexión basada en la experiencia adquirida podría indicarte los yerros que vienes cargando desde entonces y que siempre preguntas ¿por qué a ti?
Pareciera que nunca caminas hacia atrás y que cada día el horizonte es diferente, con nuevas aventuras, y paisajes distintos cada vez. Pero no puedes descubrir por qué hoy, precisamente hoy estás como al principio; viendo la misma vereda pero envejecida y descuidada.
Esa es tu vida. Cada piedra que al principio salvaste, nuevamente se acomoda frente a ti y la ves imposible; ahora te complicas, cuando afirmas que la seguridad es tu aliada y la suerte te acompaña desde siempre. Sin embargo, una duda taladra tu mente y te niegas a seguir. Sientes en tu espalda correr un hormigueo caliente, pareciera que tus oídos estallarán y la garganta arde; síntomas de la indecisión. Te arrepientes del pasado. Tu historia comenzó como una aventura sin límites, sin autoridad ni freno. Solo con tu voluntad para hacer a tus anchas lo que quisieras, pero hoy las cosas son diferentes, por que a pesar de tu visión absoluta, como si el destino del resto de la humanidad fuera de tu propiedad.
¡Cuidado!, es posible que con esa visión estés dejando pasar de largo el verdadero motivo de la historia, la verdadera causa de la Humanidad.
No tienes derecho a poner en riesgo la seguridad de otros sólo porque sientes el llamado de la eternidad y que supongas que algún día la sociedad te lo agradecerá.
Hoy has puesto en peligro la integridad de un grupo que creyó a pie juntillas en ti, que puso confianza y corazón en el proyecto que presentaste, donde involucrabas a todos en búsqueda de un bienestar que se había negado y que con tus palabras convenciste de la posibilidad de lograrlo si todos se mantenían unidos.
Pero algo falló, algo que tú sabes qué es y te niegas a declararlo.
Y ahora que estás en la trampa, te revuelcas como animal herido y todavía pretendes hacer creer que eres el ser que Dios envió a salvar a todos tus seguidores.
No hay mañana. Lo sabes. Y estás jugando el todo por el todo, donde las posibilidades de ver luz en esta batalla desigual, son cada vez menos y, sabes también que desde tu posición, esa de víctima ganadora, puedes lograr que se condonen algunas deudas, que se perdonen algunos errores, a cambio de apaciguar a quienes, creyendo que con su sangre salvarán la causa y dispuestos a inmolarse, puedan llevar TU causa por senderos que no habías previsto y mucho menos autorizado.
Muchos han perdido la confianza ciega que en ti tenían, muchos están desilusionados y otros más ya sienten el cansancio y el desgaste de estar a la espera de que las cosas cambien para bien de ellos. Por eso te digo ¡Cuidado! Estás quedándote en soledad. Tu sonrisa ya no causa aquel efecto que subyugaba a todos los que tenían la suerte de estar a tu lado. El brillo de tu personalidad ya no deslumbra como antes. Algo pasó. De pronto, el peso de tu encanto se fue devaluando hasta que solamente los ciegos y los necios te seguirán en una causa perdida, una causa manoseada por personajes ajenos, enemigos la mayoría y por aquellos que socavaron desde dentro de tu propio cuartel, el objetivo primordial de tu misión.
Y es que cometiste el error de escuchar a los de afuera, dejaste que te llenaran la cabeza con ideas que nada tenían que ver con la promesas que hiciste a tus fieles seguidores, preferiste el halago vacío, las promesas vanas y la riqueza de otros para inflar la causa y te olvidaste que la esencia del movimiento que llevabas desde dentro de tu alma, era precisamente el alma de todos los que formaron tu equipo primario, los que dieron la base real a tu imagen engrandecida.
¡Cuidado! El error es creer que puedes salvarte.
No se trata de dar marcha atrás, se trata de no enlodar a quienes no tienen la culpa de tu soberbia e ingenuidad.
Mañana, tal vez no seamos los mismos.

Tuesday, October 31, 2006

¡Viva la vida!

Por fin pude salir de ese cajón apestoso, ahí fueron a dejarme mis amigos y parientes.
Hace ya un año de ese suceso, hoy puedo pasearme por otros lugares.
Aquí no hace frío como habían dicho, es un sitio muy democrático, llegan de todos colores y sabores, ricos y pobres, altos y chaparros, hombres y mujeres y todos.
Sin ninguna diferencia pasan a esa especie de sala de espera, de uno a uno son sometidos a una rápida revisión para poder decidir a que lugar lo enviarán.
No es el infierno ni el paraíso, es como un inter., como la sala de llegadas de una terminal de autobuses; aquí cada quien jala hacia el lugar que le corresponde.
Me veo y me reviso y me doy cuenta que ya no tengo el corazón, ese que latía con fuerza cuando algo me emocionaba, pero recuerdo que se me despedazó luego de una decepción. Tampoco tengo el hígado, él se quedó verde luego de aquel coraje que me mandó al hospital.
Pregunté por mis ojos, las dos piezas que me permitieron adorar los colores, la luz y el rostro hermoso de las mujeres; con ellos disfruté de los paisajes más bellos y lindos amaneceres.
Mis mejillas ya no están en ese sitio especial, desde ahí le sonreía a lo bello de la vida, hasta ahora me doy cuenta de la importancia que tienen los cachetes, son los portadores de las sonrisas y de los gestos de tristeza, muestran al mundo el estado de ánimo de cada ser. Mis patas de gallo y las arrugas de mi frente, mi enorme nariz, mis labios, los párpados, las orejas, todo, todo se acabó.
La piel morena que cubría mis tripas y mi esqueleto, se me ha roto en pedacitos, ya casi no queda nada, sólo grandes agujeros por donde salen gusanos.
Soy el despojo de algo que alguna vez fue un humano.
Miro mis manos huesudas o lo que de ellas queda y recuerdo las caricias que nacieron desde aquí para llevar a otros cuerpos, veo los puños que antaño golpeaban con furia a la injusticia, recuerdo los lápices con los que se escribieron mis cartas y mis poemas.
Por fin mis pies dejaron de quejarse, ni callos ni juanetes, sólo el recuerdo de las andanzas nocturnas, de los caminos eternos, de las veredas románticas, de las marchas de protesta, de las carreras mañaneras y las huidas violentas; hoy ni las uñas quedan.
Me quejaba de un dolor que atacaba mi cintura, pudiera decir que he sanado, que ya puedo andar erguido, sin esa imagen cansada que a mis cuates molestaba.
Hoy no me duele nada de lo que queda del cuerpo, mis cabellos, mis lunares, las verrugas y los barros quedaron en el olvido. Esos defectos que atentan contra la vanidad, por fin desaparecieron.
Pero también se marcharon los sueños, las ilusiones, los planes a futuro, la sonrisa de mis hijos, los besos de mi mujer.
Ni trabajo ni dinero, aquí nada de eso vale, lo que soy es lo que tengo, lo que llevo cargando que no son más que pedazos de la humanidad con que el Creador me dotó y deambulo en este sitio que no es infierno ni cielo ni panteón para descansar; es un lugar de nostalgias, de recuerdos de vivo, de arrepentimientos, de lágrimas reprimidas y sonrisas misteriosas.
Tampoco es el purgatorio el lugar donde me encuentro, solamente es el andén para aquellos que se niegan a seguir este camino, pues quisieran regresar a aquel lugar que dejaron con planes inconclusos.
Soy lo que queda de un ser que murió en un mes de julio, resucitó al tercer día para volver a morir, porque ese es el destino de toda la humanidad.
No importa ni la raza, ni riqueza ni poder. Aquí van llegando todos a pudrirse por igual.
No es cielo ni es infierno, es el destino común
Soy ahora un cadáver con muchas preguntas sin respuestas.
Por ejemplo ¿Dónde quedó mi alma? Esa que me llenaba de ganas el corazón, lo que fui entre mi gente, mi espíritu ¿dónde está?
¿Qué fue de lo que hice? ¿Qué beneficio dejé? ¿Vale la pena pudrirse en este sitio lejano? ¿Vale la pena quedarse tieso en un ataúd? ¿Vale ver como un cuerpo va quedándose sin nada?
Cómo quisiera que ahora me brotaran muchas lágrimas y... ¿llorar? Ya para qué.